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MARKETING PERSONAL
“Existen miles de formas de alcanzar el éxito y multitud de habilidades diferentes que pueden ayudarnos a conseguirlo”Howard Garden
Psicopedagogo de Harvard.
Como bien sabe cualquier profesional de la venta lo primero que se necesita es conocer bien el producto, que en este caso eres tu mismo y tu formación profesional. Esta frase puede parecer muy elemental pero lo cierto es que no siempre nos conocemos tan bien como parece y la consecuencia es que puedes abordar un puesto de trabajo con más inseguridad de la que te conviene.Vale la pena que te traces un perfil realista de ti mismo y desde un punto de vista lo más objetivo posible, intentando verte y evaluarte como los demás lo harían.
Sólo eso te permitirá situarte en condiciones de destacar tus puntos fuertes-que quizás no valores lo suficiente- y minimizar los débiles-que quizá te han hecho sentir más débil de la cuenta-. Y conste que no hablo de ocultarlos, pero tampoco hay que pregonarlos a los cuatro vientos.
Es probable que tu peor enemigo sea la educación que has recibido, si ha sido un tanto represora y centrada en corregir tus errores y hacerte modesto y humilde. No hay nada de malo en ello una vez que se te conoce, pero la humildad puede ser tan poco recomendable a la hora de venderte como la soberbia y la arrogancia.
Para gente sanamente ambiciosa, poque sólo si tienes la ambición del desarrollo permanente de tu inmensa calidad potencial que llevas adentro, estarás dispuesto al esfuerzo continuo de mejorarte cada día. Esta ambición puede ser sana y generosa porque sólo el que crece por dentro puede dar lo mejor de si para los que los rodean.
Cuando hablamos de venderse a si mismo lo estamos haciendo en la forma más noble de las formas, vender a veces tiene mala prensa.
Afortunadamente a largo plazo sólo funciona ser uno mismo. Vestirse con plumas falsas, buscar el éxito rápidamente apoyado en parámetros ajenos, no suele dar resultados verdaderos.
Más eficaz y sobre todo más gratificante resulta apoyar el éxito en los puntos fuertes propios y cumplir las propias necesidades más profundas. Por encima de todo el éxito de cada persona debe estar regida por su jerarquía de valores y orientado a satisfacerla.
El éxito consiste sólo y nada menos que en alcanzar lo que uno desea, no lo que los demás consideran apetecible. El éxito de cada uno es distinto porque cada uno es diferente.
Fuente: Marketing Personal de
José María Acosta Vera
